-Te he estado esperando-me susurra.
-No mientas, capitán-respondo.
-¡Qué bien me conoces!-
-Ya lo sabes...-
-Te quiero-
-No más que yo a ti-
Me da un beso duce, amoroso, con eso sobran las palabras, nuestras lenguas estan luchando de nuevo, ¿quién quería más a quién? ¿Quién había hechado más de menos al otro? ¿Quién era capitán y quién soldado?
Alguien abrió la puerta interrumpiendo vuestro beso, como no, era Helen.
-¡Perdón!-
-Tranquila-dice Justin.
-Mmmm... No pasa nada Helen-digo un poco enfadada.
-Bueno, quería avisaros de que tus fans y los paparazzis se han marchado ya... Pero sigues siendo invitado a comer, si quieres.
-Eeeeem... Gracias pero...-responde
-Por favor...-poniendo cara de niña pequeña. Esa cara que siempre había funcionado en él.
-Vale... Pero no quiero ser molestia-responde él.
-No seas tonto, no eres ninguna molestia-le dice Helen.
-Tendremos que recuperar el tiempo que hemos estado separados, ¿no?-le susurro al oído.
Él sonríe y bajamos a comer, unos deliciosos rollitos primavera, de esos chinos. Pero a Helen (según ella) le salían mejor. Era el momento de comprobarlo.
Después de comer.
-Estaban geniales, Helen-sonreí.
-Sí, muy buenos-dijo Justin dándome la razón.
-Me alegro, ¿les puedo preguntar una cosa?-dijo Helen.
-Lo acabas de hacer-dije entrecerrando los ojos.
-Sí-dijo Justin mirandome divertido.
-¿Salen juntos?-dijo ella sin miramientos.
Miré a Justin en busca de una respuesta, ya que los famosos no suelen decir las cosas en público.
-Sí-dijo finalmente cogiendo mi mano y entrelazando nuestros dedos.
-Me alegro mucho, no me tomen a mal pero... ¿No es demasiado pronto? Es decir, se conocen de unas horas y ya salen... No sé-dijo totalmente perdida.
-Pues, es que resulta que nos conocíamos desde hace mucho más, unos quince años, más o menos, pero no nos vimos durante un tiempo-le expliqué.
-Once años es algo más que un tiempo-apuntó Justin.
-Oh, no lo sabía... Me alegro un montón, chicos-sonrió.
-Gracias-dijimos casi a la vez.
Subimos de nuevo a la habitación, dados de la mano como acostumbrábamos a hacer de niños.
-¿Qué te hacía tu familia adoptiva para que los odies tanto?-dice Justin rompiendo el silencio.
-No es algo que me guste recordar, por eso vine aquí, no quería pensar en eso, solo quería escapar de eso... Lo siento, Drew, pero... No sé, no estoy preparada todavía, es... Demasiado fuerte para eso... Lo siento...-una lágrima se derramó por mis mejillas.
-Eh, eh, no te disculpes, lo siento yo, ¿vale? Lo siento muchísimo... Pero no llores...-sonrió.
-Te quiero...-susurré.
-Yo más-susurró él.
-No...-
-Sí...-
-No...-
-S...-Le interrumpiste con un beso.
-Mmmm... Eso me gusta-dijo.
-Eres muy lindo...-le dije al oído.
-Como me sigas diciendo esas mentiras, no llegamos a nada...-me susurra cerca de los labios.
-Odio que me hagas eso...-
-¿El qué?-
-Que me dejes con estas ansias de besarte-le susurré cerca de los labios.
-Lo siento-
Vuelve a juntar nuestros labios suavemente, como si yo fuera una muñequita de porcelana que al mínimo roce se pudiera romper. Después de eso, se separa suavemente.
-No te importa que sepan lo nuestro, ¿no?-me dijo.
-¿Por qué iba a importarme?-
-A lo mejor te persiguen...-
-No lo harán, tranquilo, si a ti te parece bien, a mí también-
-Eres muy linda-
-Tú no te quedas atrás-
-Gracias-dijimos casi a la vez.
Subimos de nuevo a la habitación, dados de la mano como acostumbrábamos a hacer de niños.
-¿Qué te hacía tu familia adoptiva para que los odies tanto?-dice Justin rompiendo el silencio.
-No es algo que me guste recordar, por eso vine aquí, no quería pensar en eso, solo quería escapar de eso... Lo siento, Drew, pero... No sé, no estoy preparada todavía, es... Demasiado fuerte para eso... Lo siento...-una lágrima se derramó por mis mejillas.
-Eh, eh, no te disculpes, lo siento yo, ¿vale? Lo siento muchísimo... Pero no llores...-sonrió.
-Te quiero...-susurré.
-Yo más-susurró él.
-No...-
-Sí...-
-No...-
-S...-Le interrumpiste con un beso.
-Mmmm... Eso me gusta-dijo.
-Eres muy lindo...-le dije al oído.
-Como me sigas diciendo esas mentiras, no llegamos a nada...-me susurra cerca de los labios.
-Odio que me hagas eso...-
-¿El qué?-
-Que me dejes con estas ansias de besarte-le susurré cerca de los labios.
-Lo siento-
Vuelve a juntar nuestros labios suavemente, como si yo fuera una muñequita de porcelana que al mínimo roce se pudiera romper. Después de eso, se separa suavemente.
-No te importa que sepan lo nuestro, ¿no?-me dijo.
-¿Por qué iba a importarme?-
-A lo mejor te persiguen...-
-No lo harán, tranquilo, si a ti te parece bien, a mí también-
-Eres muy linda-
-Tú no te quedas atrás-
Me encanta siguiente porfa :)
ResponderEliminar¿T gusta?
Eliminar