NARRA JUSTIN
Necesitaba besarla de nuevo, esos labios rosas, carnosos, totalmente apetecibles... ¿Se podría decir que en este poco tiempo ya la quiero? No, la llevaba queriendo desde hace mucho antes. Tenía que hablar con mamá de esto. A ella le tenía muchísimo cariño, y tenía que decirle que había vuelto.
-Eh... Anna, mi madre... Se alegraría de verte de nuevo...-
-¡Pattie amaba a esa mujer!-exclamó separándose por un momento de mí.
-¿Querrías ir a verla?-
-¿Hoy?-
-Eh... Sí-
-¡Me encantaría!-
Me encanta su entusiasmo, es algo totalmente irresistible... No aguanté las ganas y me acerqué a ella dandole un beso dulce. Ella volvió a enredar sus dedos en mi pelo.
-Me encantaría quedarme así-dije besándola de nuevo.
-Me encantas-susurró y me besó.
-Te quiero-le dije besandola de nuevo.
-Te amo-
-No más que yo a ti-
Nos volvimos a besar, esta vez más apasionadamente. Ella tenía diecisiete años, y yo diecinueve, por lo tanto ella seguía en el instituto... Espero que no le importe demasiado.
-¿Tienes plaza en el instituto?-pregunté separando nuestros labios y juntando nuestras frentes.
-Sí... Tú ya no vas... ¿No?-parecía decepcionada.
-No... Tengo diecinueve...-
-Ya, lo suponía...-
-Pero te prometo que te acompaño todos los días...-
-No hace falta-me interrumpió.
-Ya... Pero quiero hacerlo...-
-Que...-
La interrumpo con un beso, y ella me mira con cara de complicidad.
-Vale... Me has convencido, capitán-
-No esperaba menos, soldado...-
-Me acuerdo de niños...-
-Cuando era yo el que me ponía triste por que no ibas a mi escuela...-
-Sí, una vez incluso pensé en secuestrarte-reí.
-¿Enserio?-dijo sorprendida.
-Sí...-
-Malo... Me hubiera ido contigo si me lo hubieras pedido...-
-¿Enserio?-dije yo esta vez.
-Sí...-
-Mala... Me lo podrías haber dicho...-
-¿Te das cuenta de que lo hemos casi repetido?-dijo pensativa.
-Sí... Somos raros-sonreí.
-Sí-admitió.
Así a lo tonto, se nos pasó el tiempo y se hicieron las cinco de la tarde, y mi móvil sonó.
YO:¿Sí?
MM:Hola, hijo, ¿dónde estás?
YO:Mierda... Lo siento mamá, me quedé en casa de una amiga... Me gustaría que la vieras, realmente ya la conoces... ¿Puede venir a casa esta tarde?
MM:Justin, ya es por la tarde... ¿No será Selena, no?
YO: No, mamá, no es ella, la que te quiero presentar de nuevo te caía bien... Pero hace mucho tiempo que no la ves, así que no la reconocerás...
MM: Eh, vale, pero me he quedado en blanco... En todo caso, ven ya hijo.
YO: Sí, mamá, vamos ahora-resalté la palabra vamos.
MM: Adiós hijo
-Adiós mamá-
Colgué el teléfono y vi que Anna me miraba con cara espectante.
-Era Pattie-aclaro.
-¡Bien! ¿Le dijiste que si puedo ir?-
-Le dije que le iba a presentar a alguien que ella ya conocía...-
-¿Y por qué oí algo de que "esta te cae bien"?-
-Bueno... Es que... Tuve una novia que a mi madre no le caía demasiado bien...-
-Ah...-
-No te pongas así, ¿tú no has tenido novios?-
-No te sabría responder a eso... Es una larga historia...-
-¿Me la contarás algún día?-
-Algún día, pero no me presiones, por favor, es que es... No es lo que suele pasar...-
-Vale, como quieras, pero recuerda que puedes confiar en mí-dije, a lo mejor debería estar molesto por su poca sinceridad, pero no, estar en una casa que no es la tuya... Es malo, aunque no entiendo qué tiene que ver con el tema de los novios.
-Te quiero-susurró.
-Yo a ti mucho más...-le dije susurrando también-vamos a mi casa.
-Vale... Vamos-parecía distante.
NARRA ANNA
Había venido a Atlanta para olvidar a mi maldita "familia" es decir, esos tres monigotes que se habían colado en mi mida por culpa de un puto incendio que se había llevado a mis padres, por culpa de ese puto incendio accidentar, había vivido entre maltratos y violaciones. Todo por el fuego. Pero cada tema caía en David, sabía que Justin no lo hacía aposta, pero de todas formas todo acababa en él.
No podía evitar pensar en él, aunque con Justin no me sentía desprotegida, al revés, todo era multicolor, pero de vez en cuando, ese color negro, que era David, se colaba en mi mundo. De momento no llevaba ni un día en Atlanta, así que a lo mejor en unos días lo olvidaría... o a lo mejor no.
-Eh... Anna, mi madre... Se alegraría de verte de nuevo...-
-¡Pattie amaba a esa mujer!-exclamó separándose por un momento de mí.
-¿Querrías ir a verla?-
-¿Hoy?-
-Eh... Sí-
-¡Me encantaría!-
Me encanta su entusiasmo, es algo totalmente irresistible... No aguanté las ganas y me acerqué a ella dandole un beso dulce. Ella volvió a enredar sus dedos en mi pelo.
-Me encantaría quedarme así-dije besándola de nuevo.
-Me encantas-susurró y me besó.
-Te quiero-le dije besandola de nuevo.
-Te amo-
-No más que yo a ti-
Nos volvimos a besar, esta vez más apasionadamente. Ella tenía diecisiete años, y yo diecinueve, por lo tanto ella seguía en el instituto... Espero que no le importe demasiado.
-¿Tienes plaza en el instituto?-pregunté separando nuestros labios y juntando nuestras frentes.
-Sí... Tú ya no vas... ¿No?-parecía decepcionada.
-No... Tengo diecinueve...-
-Ya, lo suponía...-
-Pero te prometo que te acompaño todos los días...-
-No hace falta-me interrumpió.
-Ya... Pero quiero hacerlo...-
-Que...-
La interrumpo con un beso, y ella me mira con cara de complicidad.
-Vale... Me has convencido, capitán-
-No esperaba menos, soldado...-
-Me acuerdo de niños...-
-Cuando era yo el que me ponía triste por que no ibas a mi escuela...-
-Sí, una vez incluso pensé en secuestrarte-reí.
-¿Enserio?-dijo sorprendida.
-Sí...-
-Malo... Me hubiera ido contigo si me lo hubieras pedido...-
-¿Enserio?-dije yo esta vez.
-Sí...-
-Mala... Me lo podrías haber dicho...-
-¿Te das cuenta de que lo hemos casi repetido?-dijo pensativa.
-Sí... Somos raros-sonreí.
-Sí-admitió.
Así a lo tonto, se nos pasó el tiempo y se hicieron las cinco de la tarde, y mi móvil sonó.
YO:¿Sí?
MM:Hola, hijo, ¿dónde estás?
YO:Mierda... Lo siento mamá, me quedé en casa de una amiga... Me gustaría que la vieras, realmente ya la conoces... ¿Puede venir a casa esta tarde?
MM:Justin, ya es por la tarde... ¿No será Selena, no?
YO: No, mamá, no es ella, la que te quiero presentar de nuevo te caía bien... Pero hace mucho tiempo que no la ves, así que no la reconocerás...
MM: Eh, vale, pero me he quedado en blanco... En todo caso, ven ya hijo.
YO: Sí, mamá, vamos ahora-resalté la palabra vamos.
MM: Adiós hijo
-Adiós mamá-
Colgué el teléfono y vi que Anna me miraba con cara espectante.
-Era Pattie-aclaro.
-¡Bien! ¿Le dijiste que si puedo ir?-
-Le dije que le iba a presentar a alguien que ella ya conocía...-
-¿Y por qué oí algo de que "esta te cae bien"?-
-Bueno... Es que... Tuve una novia que a mi madre no le caía demasiado bien...-
-Ah...-
-No te pongas así, ¿tú no has tenido novios?-
-No te sabría responder a eso... Es una larga historia...-
-¿Me la contarás algún día?-
-Algún día, pero no me presiones, por favor, es que es... No es lo que suele pasar...-
-Vale, como quieras, pero recuerda que puedes confiar en mí-dije, a lo mejor debería estar molesto por su poca sinceridad, pero no, estar en una casa que no es la tuya... Es malo, aunque no entiendo qué tiene que ver con el tema de los novios.
-Te quiero-susurró.
-Yo a ti mucho más...-le dije susurrando también-vamos a mi casa.
-Vale... Vamos-parecía distante.
NARRA ANNA
Había venido a Atlanta para olvidar a mi maldita "familia" es decir, esos tres monigotes que se habían colado en mi mida por culpa de un puto incendio que se había llevado a mis padres, por culpa de ese puto incendio accidentar, había vivido entre maltratos y violaciones. Todo por el fuego. Pero cada tema caía en David, sabía que Justin no lo hacía aposta, pero de todas formas todo acababa en él.
No podía evitar pensar en él, aunque con Justin no me sentía desprotegida, al revés, todo era multicolor, pero de vez en cuando, ese color negro, que era David, se colaba en mi mundo. De momento no llevaba ni un día en Atlanta, así que a lo mejor en unos días lo olvidaría... o a lo mejor no.
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