sábado, 9 de febrero de 2013

CAP 10°

Las horas se pasaban muy lentas sin Justin. Más lentas aún que en España. ¡Más lentas que un día en Mercurio! Además era obvio que mucha gente se acercaba y me hablaba por puro interés sobre Justin, Beth me había parecido maja, ella era una de las personas que no parecían estar obsesionadas con MI novio... ¿Estoy celosa? No, claro que no pero... Todas esas chicas lindas lo admiran.
Por fin sonó el timbre del final de las clases, y alguien me llamó al móvil, por un momento temí que guera algún integrante de mi "familia", pero no, era Justin.

YO: ¿Aló?
JUSTIN: Hola, estoy esperándote fuera, tengo una sorpresa.
YO: Ahora salgo... Quiero hablar contigo.

NARRA JUSTIN
Llevaba como diez minutos esperando fuera del instituto, y entonces oí la campana del final de las clases. Decidí llamar a Anna para que no se asustara.
Contestó al segundo timbre.

ANNA: ¿Aló?
YO: Hola, estoy esperandote fuera, tengo una sorpresa.
ANNA: Ahora salgo... Quiero hablar contigo.
YO: Vale... No te demores mucho (Cuelgo)

¿Qué quería decirme? Un escalofrío recorrió toda mi espalda, había hecho algo mal, seguro que algo había fallado en mi comportamiento.
La veo caminar hacia mí. Una diosa encerrada en un cuerpo perfecto, noto las miradas de un grupo de chicos fijas en ella, realmente en partes demasiado íntimas de ella. ¿Qué se creían?
-Hola linda-la saludé dandola un beso. Un beso del que no se zafó, aunque que tampoco me siguió-¿Te pasa algo?
-Obvio. Me pasa de todo Justin...-suspiró pesadamente.
-Cuentame-
-Me ha llamado una amiga de España, me ha contado que su medio hermano abusó de ella... Sexualmente-parecía tener un nudo en la garganta con el que luchaban sus palabras-Y tiene miedo de contarselo a la persona que más quiere en el mundo porque él puede pensar que es una cualquiera o una... No sé... Cualquiero cosa, pero en realidad ella está sufriendo cada día por ello...-parecía triste al pronunciar esas palabras.
Me lancé hacia ella y la abracé.
-Anna, por lo que más quieras... Dime que esa chica es una chica que realmente es una amiga de España y que esos... Enfermos no te tocaron ni un pelo a ti... Dimelo-
No contesta, simplemente llora más fuerte, y yo la abrazó con más dulzura, toda la dulzura y el amor que jamás he sentido.
-No me dejes Justin... Yo no quería...-balbuceaba.
-¿Cómo te voy a dejar por eso?-estaba atónito-Nunca haría eso, Anna, tú... Lo has tenido que pasar fatal viviendo en esa casa... Y no voy a permitir que lo vuelvas a pasar mal. Y menos por culpa de tu hermano...-
-Te amo-
-Yo más a ti... Ahora entra en el coche y ven... Tengo una sorpresa.
--Siento no habertelo dicho antes...
-Te entiendo, pero no quiero que vuelvas a pensar de mí así. Siempre
Estaré a tu lado-
-Prometelo-
-Prometido-
-Por eso me escapé de casa...
-¿Cuándo empezó a...?-no terminé la frase, era demasiado fuerte como para decirlo en alto.
Anna bajó la cabeza.
-A los catorce...-
Apretaba mi mandíbula para intentar calmar mi rabia.
-¿Te hacía... Daño?-pregunté sintiendome de lo más impotente.
-Me pegaban...-dijo cerrando los ojos.
-Los mato-murmuré.
-Creo que el primero en quien sospecharían sería en ti-Anna me intentó hacer sonreir, pero fue completamente en vano.
-¿Alguien te protegía?-pregunté clavando los dedos en el volante.
-De la familia no... Pero mi mejor amigo y otro chico impedían que mi "hermano" me tocara... Lo han hecho varias veces-contestó mi novia abriendo los ojos-Lo siento tanto...
-¿Sentir? ¿Qué sientes, Anna? Nada de lo que te ha pasado es culpa tuya...-
-No debo de caerle muy bien al destino...-
-Pues al parecer yo sí, me hizo reencontrarme con la chica de mi vida-
Llegamos al sitio de mi sorpresa, una preciosa playa de blanca arena y mar azul. Una playa con la que toda persona sueña. Técnicamente no es una playa, es una especie de lago artificial al que le han puesto arena en los bordes, yo no podía llevar a Anna a la playa ese día, pero algún día la llevaría a una de verdad.
-Esto... Es precioso Justin-murmuró.
-Y tú encajas bien en ello-
Sabía lo cursi que había sonado eso, pero es lo que pasa cuando te enamoras, deliras cosas cursis hasta no poder más. Eso es lo que nos iba a pasar a nosotros, amigos de siempre, enamorados el uno del otro. Estaba totalmente cabreado con el mundo por lo que Anna había sufrido, con que nadie lo hubiera denunciado, ni ella ni sus padres... Tenía miedo de lo que pudiera pasarle a Anna realmente, si la hacían volver... Yo volvería con ella, no se me ocurriría dejarla sola, porque simplemente sería inumano. No dejaría que la tocaran. Nunca.
Anna me tomó del cuello y me dio un dulce besoque le seguí encantado. Sabía lo mal que lo había pasado, lo solo que se debía haber sentido en la compañía de esos depravados mentales.
-Tengo miedo de que me hagan volver...-
-No lo harán, yo no les dejaré hacerlo, lo que te hacían...-respiré para intentar calmarme-No te lo volverán a hacer. Si es necesario me voy allí contigo Anna.
-Eres muy dulce-me susurró.
-Te amo-le susurré.
Ella me correspondió con un dulce beso. Amaba que hiciera eso, tomar la iniciativa, no todas las chicas besaban sin que el chico lo hiciera antes, pero claro, ella no era como las otras chicas. Ella era mejor.

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