miércoles, 30 de enero de 2013

CAP 2º

UN MES DESPUÉS


Yo quería irme, pero lo que no quería era dejar a Adrián allí, solo. Bueno, solo no... Él siempre tenía compañía... Siempre me ha ayudado, pero tengo que empezar a vivir mi vida, yo, nadie por mí, yo. No puedo denunciar a David no solamente porque nadie lo creería, sino porque me tenían amenazada. No puedo esperar más, tenía que irme... No podía soportar más sus maltratos, físicos y mentales, con su permiso o sin él me iría, durante un año he estado ahorrando dinero, me puedo ir en una semana ya para Atlanta, ya he llamado a Helen y le he dicho que tardaría poco en llegar, tiene una habitación ya reservada para mí. Y una plaza de instituto. Y todo. Si no me dejaban salir de esa casa, me escaparía. Esa noche les preguntaría cuándo me podría ir, un miercoles tres de octubre.
-BAJAR A CENAR-gritó Lola.
Bajé las escaleras lo más rápido que pude. Y allí estaban todos con cara sonriente.
-Buenas noches-dije sentándome.
-Buenas noches-dijeron ellos a la vez.
¿Qué les pasa que están tan felices? Nunca están así... 
-Me estaba preguntando...-comencé a decir-¿Cuándo podré ir con mi amiga?
-¡Qué rápido nos quieres abandonar!-gritó David.
Claro que sí, si estás tú aquí... 
-Ya hemos hablado de esto antes, solo tienes diecisiete años, Anna, es demasiado pronto-dijo Lola.
Pero no para que me violen, bien, bien, menudo sentido común tienen en esta casa. Me fugo esta noche a comprar el billete y vuelvo...
Al acabar de cenar, fuiste a tu habitación, te duchaste, te cambiaste y saliste por la ventana (Estaba a poca altura) cogiste un el móvil y llamaste a Adrián para que te fuera a recoger con su coche (Él tenía dieciocho años) y así lo hizo.
-Hola, princesa-
-Hola guapetón-
-¿Vamos?-
-Venga-
Fuimos hasta el aeropuerto y allí compramos mi billete.
-No te vayas-
-Tengo que irme, Adrián...
-No tienes por qué, solo tienes que denunciarles, Anna-
-Pero no puedo hacerlo, tengo miedo...-

DESPUÉS DE UNA SEMANA.

Hoy sería el día que dejaría de pensar en el mal que me podía hacer esa familia, sería el día que abandonaría el instituto de esta ciudad, que abandonaría a Adrián y a Sergio, aunque no quisiera. Hoy sería el día que pisara mi nuevo hogar, con mi mejor amiga. Hoy sería el día que todo el sufrimiento... Bueno, no acabaría, pero al menos no irá a más. Y con eso a mí me vale. Hoy sería el día en el que todas las violaciones acabarían, igual que los maltratos físicos y los insultos. Hoy acabarían los días en los que David me arrinconaba contra la pared, y me forzaba sin que nadie me ayudara. Acabaría todo lo que nunca debió haber pasado, acabarían mis reflexiones de los miércoles tan profundas, tendría una segunda oportunidad para llevar mi vida en la dirección que yo quiera. Por fin sería como yo la quisiera. Lo que no sabía era que la vida nunca te hace caso.
Me desperté como todos los días, me duché y me puse lo más cómodo que encontré, una sudadera rosa en la que ponía "Never say never" y unos pitillos azules. Vacié la mochila de los libros y metí tres camisetas, unos pantalones y cuatro pares de ropa interior. Escondí los libros para que no se dieran cuenta de que me había ido hasta que estuviera lejos, en Atlanta, y por suerte, nunca les dije dónde iría, solo que iría con una antigua amiga mía. Ya sabía que no me vendría bien.
Salí de casa y por el camino me encontré a David, que me arrinconó contra un lado de la calle y me obligó a besarle. Eso solo hizo que mis ganas de largarme de ahí crecieran.
-Menos mal que estamos en medio de la calle, sino sabes lo que pasaría-
-Pues eso, menos mal que estamos en medio de la calle-
Salí corriendo hacia la puerta del instituto, justo donde había quedado con Adrián.
-Hola, feo-
-Hola, princesa... Te vas hoy...-
-Y hoy lo ha vuelto a intentar...-
-No te voy a hacer cambiar de opinión, ¿no?
-Sabes que no.
-¿Vamos, Anna?
-Vamos-
Me monté de nuevo en su coche y me llevó al aeropuerto.
Estaban anunciando mi vuelo como última salida, le di un abrazo y salí corriendo mientras le oía despedirse, me giré y le vi con lágrimas en los ojos a punto de derramarse, era tan dulce conmigo...
-Dime que no me vas a olvidar...-
-Nunca, ¿y tú a mí, Adrián?
-Sabes que no-
Me despedí y subí al avión. Pasaron las horas del viaje, no me conseguí dormir, pues cada vez que lo intentaba, veía la imagen de David riéndose mientras me penetraba contra mi voluntad.
Llegamos antes de lo planeado, y cuando estuve allí, llamé a mi amiga Helen.
HELEN: Helen.
YO: Hola Helen, ya he llegado.
HELEN: Okay, coge tus maletas
YO: No tengo maletas... Me escapé...
HELEN: Hahahaha, la enana peligrosa... Espérame fuera.
YO: Vale, adiós...
HELEN: Adiós, enana, no tardaré
YO: Okay.


♥GIRLRAUHL

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