Me acaba de llamar bobo y ni siquiera me molesta... ¿Qué me está pasando? Céntrate Bieber. Era como si esa chica que apenas conocía me podía hablar así de suelta... Y yo a ella, sentía como que la conocía de siempre, y a lo mejor era así, si era esa chica... Así sería, pero el caso es que no estaba seguro de que fuera ella, no completamente, ¿qué pasaría si me equivocaba? Quedaría fatal, ¿pero y si no era así? Si realmente era ella...
-¿Has ido mucho a Canadá?-rompí el silencio-
-De pequeña iba siempre que tenía vacaciones...-
-¿Por qué ibas?-
-Allí tenía un amigo... Bueno, era mi mejor amigo... Me hacía llamarlo Drew, aunque sabía que no se llamaba así... Bueno, pues nos llevábamos muy bien... Fue con el que pasó lo del morado... Bueno, con él me lo pasaba muy bien, hasta que me acabé medio enamorando de él, y en nuestro último verano juntos, le abracé como si no hubiese un mañana, no sabía por qué lo había hecho, lo comprendí un mes después...-
-¿Qué paso?-
-Mi familia murió un miércoles... Un mes después... Me adoptó la familia de la que me he escapado, ellos no iban a ningún sitio, y no me dejaron volver, ni siquiera aunque fuera para despedirme... Todo por que esa familia es rica y ese chico no tanto... Son unos putos hipócritas que no aceptan que el dinero no lo es todo...-
-¿Qué harías si encontraras a ese chico?-
-Seguramente... Se lo explicaría y le abrazaría lo más fuerte que pudiera, le pediría perdón .. Le diría que los veranos a su lado me han hecho sonreír en malos momentos, que le sentía a mi lado aunque no lo estuviera, pero sobretodo me disculparía y le diría que me acabé enamorando de él...-
-No creo que te culpe de nada...-
-Eso no lo sabes...-
-Créeme que una persona lista no se enfadaría por eso, yo al menos no lo haría-
-¿Qué sentirías? ¿Qué me dirías?-
-Te diría que lo entiendo todo, que no tienes nada por lo que disculparte, pero que me rompía el corazón que no intentaras contactar conmigo, pero que ahora lo entiendo. Que cada día era mejor que el anterior porque me proponía visitarte nada más que me dejara mi madre, te diría que de siempre he estado enamorado de ti y que sinceramente lo sigo estando, te diría que las tardes junto ti, te diría que no quería separarme de mi, que todas las cartas que te enviaba y que tú no me respondías no importan porque ya sé por qué no lo hacías. Porque no las recibías, te diría que puedes confiar en mí para cualquier cosa, que no te llevaría a ningún callejón por tu simple sueño. Te diría que a mi lado puedes estar bien, que corresponderé tus lágrimas con abrazos, que como de pequeños, juntos seríamos los protectores del morado... Te diría que te he echado de menos... Que siempre he estado pensando en ti, que nunca te he olvidado, y que nunca lo haré-
Anna se acercó a mi y me dio un abrazo casi tan fuerte como la vez que se despidió de mi, ese verano en Canadá.
-Te he echado de menos, capitán-me susurró al oído.
-Yo más, soldado-
Capitán era mi apodo, el capitán de salvamento del morado, y ella era la soldado del morado, nos habíamos puesto esos nombres la primera vez que habíamos salvado algo morado.
*FLASHBACK*
Estábamos caminando por el parque, teníamos a penas seis años yo y cuatro ella, caminábamos sin ningún rumbo fijo, ya que así era siempre que estábamos juntos, éramos tan amigos que al pasar el tiempo juntos se burlaban de nosotros porque parecíamos novios, pero a nosotros no nos importaba nada de eso.
Vimos a unos chicos que se burlaban de otro chico más pequeño que yo, nos acercamos. Se burlaban de él diciendo que su chaqueta morada era de niña.
-Esa chaqueta no es solo de chica-dijo mi amiga Anna.
-Tiene razón, el morado es un color para chicos y chicas-la apoyé yo.
-Así que dejad de meteros con el niño-dijo de nuevo.
-Ya vinieron los novios pobres...-empezó a decir uno de los chicos.
Tenían mi edad, seis años, nos conocíamos del colegio, pero ellos no conocían a Anna, solo sabían que siempre iba conmigo, así que también nos llamaban novios. Ellos sabían que no tenía mucho dinero, y que a mi madre y a mí nos costaba tener dinero para llegar a fin de mes, pero al menos éramos felices.
-Al menos tenemos quien nos quiere-dijo Anna cogiendo mi mano.
-Ya es oficial-dijo el chico.
-Sueltale-le ordené.
-¿Qué van a hacer? ¿Van a pegarme?-
-Yo no pego...-empecé a decir.
-Solo dejas que te peguen-dijo el chico.
Se acercó a mí soltando al chico que tenía agarrado del cuello que salió corriendo y llorando, yo me fui echando para atrás.
-Vas a morir-me amenazaba.
Me pegó varios puñetazos, pero Anna saltó a su espalda haciendo que parara, finalmente él se fue y ella se acercó a mí.
-¿Estás bien?-me preguntó preocupada.
-Sí, bueno... Un poco desmejorado-me reí y me dolía el abdomen.
-Somos como del ejército...-
-Sí, descanse soldado...-me volví a reír.
-No se ría capitán, le va a doler...
*FIN DEL FLASHBACK*
-¿Por qué no me dijiste que te llamabas Justin?-pregunta separándose de mí.
-Era pobre... Todos allí me conocían como Justin el pobre... No quería que te fueras...-
-¿Cómo me iba a ir solo por tu situación económica? Nunca haría eso, y menos con dos, tres, cuatro, cinco ni seis años...-
-Cuando te fuiste... Pensé que era porque habías descubierto que era... Bueno, ya me entiendes, y que no querías verme más por eso...-me sinceré.
-Yo nunca haría eso...-dice y me da un abrazo-pensé que nunca te iba a volver a ver...
-Habría ido a buscarte...-
-Te eché de menos, capitán-me susurra todavía abrazándome.
-Y yo a ti, soldado-
-Idiota-
-Boba-
-Tonto-
-Un tonto del que te enamoraste-digo sonrojado.
-Una boba que hizo que te enamoraras-dice igual de sonrojada.
Me fui acercando a su cara, poco a poco, quería besarla, era un impulso, seguía enamorado de esa niña impulsiva y rara de seis años, ahora tenía diecisiete, y seguía igual de bella, su cara parecía de un ángel en vez que de una persona. Ella había estado enamorada de mí, y yo de ella, ¿pero seguía enamorada? Yo sí, aunque haya salido con muchas chicas, nunca dejé de pensar en ella.
-Sigo enamorado-le susurro.
Nuestros rostros están a unos centímetros el uno del otro, noto su respiración agitada en mi cara, y sus mejillas sonrojadas hacen que me guste más.
-Yo también-me susurra mordiéndose el labio inferior.
-¿Sales con alguien?-pregunto, parece dudar, y finalmente niega con la cabeza-Yo tampoco...
Finalmente, ella junta sus labios con los míos, sorprendiéndome completamente, esa inocente Anna parecía haber perdido parte de su inocencia, aunque eso no la hacía menos hermosa. Le sigo el beso cogiendo su cintura con mis brazos y ella entrelaza sus dedos en mi pelo. Separo sus labios de los suyos solo unos centímetros.
-¿Quieres salir con Justin Bieber?-pregunto.
-Quiero salir con mi capitán-dice mordiéndose el labio inferior.
No puedo resistirme, esta vez soy yo quien la beso, ¿pero qué otra cosa podía hacer? Estábamos enamorados desde hace como mínimo once años... Yo más, desde hace catorce años...Y hacía once que no nos veíamos, habíamos sido los mejores amigos del mundo, un capitán y su soldado, y ahora seríamos un tonto idiota y su boba.
NARRA ANNA
-Un tonto del que te enamoraste-dice con las mejillas sonrojadas.
-Una boba que hizo que te enamoraras-digo igual de sonrojada que él
Se acercaba a mi cara poco a poco, quería juntar mis labios, pero a lo mejor no debería... Habíamos sido solo amigos, tenía unas ganas locas de acabar con la distancia de nuestros labios, veía como se mojaba los labios y le mordía el labio inferior, estaba segura de que él no se daba cuenta de que lo hacía, sería un reflejo de esos que no se pueden controlar.
-Sigo enamorado-me susurra, noto su aliento en mis labios, eso hace que el impulso se haga aún mayor, si no era lo correcto, a la mierda, en mi vida no había sitio para lo correcto.
-Yo también-susurro, me muerdo el labio inferior para intentar acabar con ese maldito impulso que podía arruinar nuestra amistad.
-¿Sales con alguien?-pregunta, tengo un nudo en la garganta, según creía no lo tenía, no podía contar a David, él no salía conmigo, solo me violaba, eso no es salir con alguien, es forzarle... No, no, eso no es una relación, no, no salía con nadie, pero no podía hablar por culpa del nudo, así que simplemente niego con la cabeza-Yo tampoco...
Pista libre, simplemente podía hacerlo, si acababa con nuestra amistad, lo arreglaríamos, pero no podía pasar del impulso, era demasiado grande, necesitaba juntar nuestros labios, sentir su esencia cerca de mí, más cerca de mí. Me acerqué y junté mis labios con los suyos dulcemente, noté su sorpresa, porque al principio no reaccionó, eso me hizo sentir que no debía haberlo hecho, pero acto seguido, él reaccionó siguiendo mi beso, sentía que nuestras lenguas estaban como en una lucha para demostrar quién quería más al otro. Pone sus brazos en mi cintura, y yo pongo mis brazos en su cabeza entrelazando mis dedos en su pelo. Separa sus labios de los míos. ¿No le ha gustado? La he cagado... Mierda... Qué mal... Siempre lo hago todo mal. Todo...
-¿Quieres salir con Justin Bieber?-
Uuuuffff... Menos mal, le ha gustado... ¿Salir con Justin Bieber? A lo mejor no, pero con mi pequeño Drew, mi capitan, mi idiota... Sí, con él sí, no parece haber cambiado en espíritu, no necesito pensarlo más... ¡Dios sí!
-Quiero salir con mi capitán-otra vez me muerdo el labio inferior, simplemente por vergüenza, por que muchas noches soñaba con algo parecido.
Me besa, suavemente, llevaba enamorada de él desde los cuatro años, desde el momento que le pegaron por defender a un chico por llevar una sudadera morada. Eso significaba que llevaba enamorada de él trece años, de los cuales, once los había pasado alejada de él.
Anna se acercó a mi y me dio un abrazo casi tan fuerte como la vez que se despidió de mi, ese verano en Canadá.
-Te he echado de menos, capitán-me susurró al oído.
-Yo más, soldado-
Capitán era mi apodo, el capitán de salvamento del morado, y ella era la soldado del morado, nos habíamos puesto esos nombres la primera vez que habíamos salvado algo morado.
*FLASHBACK*
Estábamos caminando por el parque, teníamos a penas seis años yo y cuatro ella, caminábamos sin ningún rumbo fijo, ya que así era siempre que estábamos juntos, éramos tan amigos que al pasar el tiempo juntos se burlaban de nosotros porque parecíamos novios, pero a nosotros no nos importaba nada de eso.
Vimos a unos chicos que se burlaban de otro chico más pequeño que yo, nos acercamos. Se burlaban de él diciendo que su chaqueta morada era de niña.
-Esa chaqueta no es solo de chica-dijo mi amiga Anna.
-Tiene razón, el morado es un color para chicos y chicas-la apoyé yo.
-Así que dejad de meteros con el niño-dijo de nuevo.
-Ya vinieron los novios pobres...-empezó a decir uno de los chicos.
Tenían mi edad, seis años, nos conocíamos del colegio, pero ellos no conocían a Anna, solo sabían que siempre iba conmigo, así que también nos llamaban novios. Ellos sabían que no tenía mucho dinero, y que a mi madre y a mí nos costaba tener dinero para llegar a fin de mes, pero al menos éramos felices.
-Al menos tenemos quien nos quiere-dijo Anna cogiendo mi mano.
-Ya es oficial-dijo el chico.
-Sueltale-le ordené.
-¿Qué van a hacer? ¿Van a pegarme?-
-Yo no pego...-empecé a decir.
-Solo dejas que te peguen-dijo el chico.
Se acercó a mí soltando al chico que tenía agarrado del cuello que salió corriendo y llorando, yo me fui echando para atrás.
-Vas a morir-me amenazaba.
Me pegó varios puñetazos, pero Anna saltó a su espalda haciendo que parara, finalmente él se fue y ella se acercó a mí.
-¿Estás bien?-me preguntó preocupada.
-Sí, bueno... Un poco desmejorado-me reí y me dolía el abdomen.
-Somos como del ejército...-
-Sí, descanse soldado...-me volví a reír.
-No se ría capitán, le va a doler...
*FIN DEL FLASHBACK*
-¿Por qué no me dijiste que te llamabas Justin?-pregunta separándose de mí.
-Era pobre... Todos allí me conocían como Justin el pobre... No quería que te fueras...-
-¿Cómo me iba a ir solo por tu situación económica? Nunca haría eso, y menos con dos, tres, cuatro, cinco ni seis años...-
-Cuando te fuiste... Pensé que era porque habías descubierto que era... Bueno, ya me entiendes, y que no querías verme más por eso...-me sinceré.
-Yo nunca haría eso...-dice y me da un abrazo-pensé que nunca te iba a volver a ver...
-Habría ido a buscarte...-
-Te eché de menos, capitán-me susurra todavía abrazándome.
-Y yo a ti, soldado-
-Idiota-
-Boba-
-Tonto-
-Un tonto del que te enamoraste-digo sonrojado.
-Una boba que hizo que te enamoraras-dice igual de sonrojada.
Me fui acercando a su cara, poco a poco, quería besarla, era un impulso, seguía enamorado de esa niña impulsiva y rara de seis años, ahora tenía diecisiete, y seguía igual de bella, su cara parecía de un ángel en vez que de una persona. Ella había estado enamorada de mí, y yo de ella, ¿pero seguía enamorada? Yo sí, aunque haya salido con muchas chicas, nunca dejé de pensar en ella.
-Sigo enamorado-le susurro.
Nuestros rostros están a unos centímetros el uno del otro, noto su respiración agitada en mi cara, y sus mejillas sonrojadas hacen que me guste más.
-Yo también-me susurra mordiéndose el labio inferior.
-¿Sales con alguien?-pregunto, parece dudar, y finalmente niega con la cabeza-Yo tampoco...
Finalmente, ella junta sus labios con los míos, sorprendiéndome completamente, esa inocente Anna parecía haber perdido parte de su inocencia, aunque eso no la hacía menos hermosa. Le sigo el beso cogiendo su cintura con mis brazos y ella entrelaza sus dedos en mi pelo. Separo sus labios de los suyos solo unos centímetros.
-¿Quieres salir con Justin Bieber?-pregunto.
-Quiero salir con mi capitán-dice mordiéndose el labio inferior.
No puedo resistirme, esta vez soy yo quien la beso, ¿pero qué otra cosa podía hacer? Estábamos enamorados desde hace como mínimo once años... Yo más, desde hace catorce años...Y hacía once que no nos veíamos, habíamos sido los mejores amigos del mundo, un capitán y su soldado, y ahora seríamos un tonto idiota y su boba.
NARRA ANNA
-Un tonto del que te enamoraste-dice con las mejillas sonrojadas.
-Una boba que hizo que te enamoraras-digo igual de sonrojada que él
Se acercaba a mi cara poco a poco, quería juntar mis labios, pero a lo mejor no debería... Habíamos sido solo amigos, tenía unas ganas locas de acabar con la distancia de nuestros labios, veía como se mojaba los labios y le mordía el labio inferior, estaba segura de que él no se daba cuenta de que lo hacía, sería un reflejo de esos que no se pueden controlar.
-Sigo enamorado-me susurra, noto su aliento en mis labios, eso hace que el impulso se haga aún mayor, si no era lo correcto, a la mierda, en mi vida no había sitio para lo correcto.
-Yo también-susurro, me muerdo el labio inferior para intentar acabar con ese maldito impulso que podía arruinar nuestra amistad.
-¿Sales con alguien?-pregunta, tengo un nudo en la garganta, según creía no lo tenía, no podía contar a David, él no salía conmigo, solo me violaba, eso no es salir con alguien, es forzarle... No, no, eso no es una relación, no, no salía con nadie, pero no podía hablar por culpa del nudo, así que simplemente niego con la cabeza-Yo tampoco...
Pista libre, simplemente podía hacerlo, si acababa con nuestra amistad, lo arreglaríamos, pero no podía pasar del impulso, era demasiado grande, necesitaba juntar nuestros labios, sentir su esencia cerca de mí, más cerca de mí. Me acerqué y junté mis labios con los suyos dulcemente, noté su sorpresa, porque al principio no reaccionó, eso me hizo sentir que no debía haberlo hecho, pero acto seguido, él reaccionó siguiendo mi beso, sentía que nuestras lenguas estaban como en una lucha para demostrar quién quería más al otro. Pone sus brazos en mi cintura, y yo pongo mis brazos en su cabeza entrelazando mis dedos en su pelo. Separa sus labios de los míos. ¿No le ha gustado? La he cagado... Mierda... Qué mal... Siempre lo hago todo mal. Todo...
-¿Quieres salir con Justin Bieber?-
Uuuuffff... Menos mal, le ha gustado... ¿Salir con Justin Bieber? A lo mejor no, pero con mi pequeño Drew, mi capitan, mi idiota... Sí, con él sí, no parece haber cambiado en espíritu, no necesito pensarlo más... ¡Dios sí!
-Quiero salir con mi capitán-otra vez me muerdo el labio inferior, simplemente por vergüenza, por que muchas noches soñaba con algo parecido.
Me besa, suavemente, llevaba enamorada de él desde los cuatro años, desde el momento que le pegaron por defender a un chico por llevar una sudadera morada. Eso significaba que llevaba enamorada de él trece años, de los cuales, once los había pasado alejada de él.
